La carretera entre Santa Maria y Santa Eugènia ha sido escenario de una tragedia que nos deja con el corazón encogido. Un ciclista ha perdido la vida tras colisionar con dos vehículos, un accidente que nos recuerda lo frágiles que son nuestras vidas en las vías. ¿Cuántas veces hemos visto a alguien pedaleando al borde de la carretera, confiado y disfrutando del aire fresco? Pues bien, hoy ese instante de libertad se ha convertido en una pesadilla.
Una llamada a la reflexión
Este suceso no solo es una estadística más; detrás de este trágico accidente hay una historia, hay personas que sufren. El peligro acecha cada vez que subimos a nuestras bicicletas o cuando tomamos el coche sin pensar en los demás. Es hora de que todos reflexionemos sobre nuestra responsabilidad al volante y ante los ciclistas. Desde el Gobierno hasta cada uno de nosotros, tenemos un papel crucial en garantizar la seguridad vial. No podemos seguir ignorando estas realidades; debemos actuar para evitar que se repitan tragedias como esta.

