En un rincón del Mediterráneo, donde el sol acaricia la tierra y el mar susurra secretos, los expertos nos están advirtiendo de algo que no podemos ignorar. Las Baleares, un paraíso natural que todos amamos, está sufriendo un retroceso ambiental alarmante. Y todo esto, porque nuestros bosques ya no encajan con el nuevo escenario climático. ¡Qué pena!
Laura López Rigo nos trae la última: la nueva ley propone más simplificación y actividades complementarias en la hermosa sierra de Tramuntana. Pero ¿realmente es esto lo que necesitamos? Mientras tanto, en Palma se aprueba un Plan de gestión del agua que llega con advertencias de técnicos y ecologistas. La sensación es que estamos tirando a la basura lo poco que queda si no actuamos pronto.
Cuidado con nuestra lengua y cultura
No solo eso; también estamos viendo un incremento preocupante en las agresiones lingüísticas en nuestras islas. En solo dos meses se han documentado cinco discriminaciones. ¿Hasta cuándo vamos a permitirlo? No se trata solo del idioma; se trata de quién tiene acceso a nuestra cultura.
Parece que algunos políticos, como Miquel Payeras Prohens, presumen de menos denuncias tras quitar la Oficina de Derechos Lingüísticos. Pero en realidad, ¿qué estamos ganando con esto? El PP y Vox piden bonificaciones fiscales para quienes contraten españoles antes que inmigrantes, mientras nosotros nos preguntamos cómo quedamos los demás.
En este contexto tan complicado, hay esperanza en iniciativas como la inversión de 2,2 millones de euros para recuperar el Carnatge o las acciones necesarias tras los vientos fuertes que suspendieron todas las luces en Torres y Talaies de Mallorca. Si seguimos así, quizás podamos darle una segunda oportunidad a nuestros bosques y conservar lo que realmente importa.

