Los veterinarios de las Islas Baleares han decidido alzar la voz nuevamente. Tras un año lidiando con la nueva normativa de medicamentos, están más que cansados y han decidido que es hora de actuar. La situación no da para más y ellos lo saben. En su lucha por mejorar las condiciones, han comenzado a presionar para que se realicen cambios significativos en una ley que consideran desfasada.
Una lucha que no cesa
A medida que pasan los días, el malestar entre estos profesionales crece. Se sienten atrapados en un laberinto normativo que les impide ejercer su labor con la calidad y el compromiso necesarios. Como bien dice uno de los veterinarios: “No podemos seguir así, nuestra prioridad siempre ha sido el bienestar animal y esta ley nos lo está poniendo difícil”. No es solo una cuestión técnica; se trata del futuro de nuestras mascotas y del trabajo diario de quienes se dedican a cuidarlas.
La presión va en aumento y los veterinarios están decididos a hacer oír su voz. La comunidad debe entender que detrás de cada norma hay personas comprometidas con su profesión y con el bienestar animal, dispuestas a luchar hasta el final para conseguir un cambio real.

