En un rincón de Es Pinaret, los trabajadores han levantado la voz. Después de siete largos años sin cobrar el complemento por peligrosidad, la frustración ha alcanzado su límite. Esta situación no es solo una cuestión económica; es una lucha por el reconocimiento y la dignidad en su labor diaria.
Una realidad que no se puede ignorar
Los empleados, cansados de promesas vacías y excusas, se sienten como si sus esfuerzos estuvieran siendo tirados a la basura. «No es justo que llevemos tanto tiempo esperando algo que nos corresponde», comenta uno de ellos con indignación. Y tiene razón; trabajar en condiciones que pueden poner en riesgo su seguridad debería ser motivo suficiente para recibir ese complemento.
Recientemente, un técnico de mantenimiento sufrió un accidente cuando cedió la estructura metálica desde donde operaba, lo que ha puesto aún más en evidencia la precariedad del lugar. Los ecos de esta tragedia resuenan entre los compañeros, quienes exigen acciones urgentes para garantizar su seguridad.
Mientras tanto, las miradas están puestas no solo en Es Pinaret sino también en otras instituciones que parecen mirar hacia otro lado. ¿Qué más debe pasar para que se reconozcan sus derechos? La comunidad está alzando su voz y está claro: no van a parar hasta conseguir lo que merecen.

