La situación sanitaria en las Baleares se ha vuelto crítica tras la segunda jornada de huelga de médicos, que ha obligado a suspender más de 3.300 consultas y 95 operaciones. Esta protesta, cargada de frustración y necesidad, refleja un descontento profundo entre los profesionales de la salud que claman por unas condiciones dignas.
Un grito desesperado por atención
No es solo un número: cada consulta perdida representa a un paciente que se queda sin respuesta. La comunidad médica está cansada de lidiar con tarifas bajas y modelos ‘low cost’ que no sostienen el peso del sistema sanitario. Como dice uno de los médicos en la línea del frente, “no podemos seguir tirando a la basura nuestra vocación por unos precios ridículos”.
A medida que avanzan las jornadas, la presión aumenta y también las voces que exigen soluciones reales. Es hora de dejar atrás excusas y encontrar respuestas para quienes confían su salud a estos profesionales valientes. En el fondo, esta lucha es por todos nosotros.

