La historia que nos llega desde Mallorca no es para tomársela a la ligera. Un hombre de 72 años ha sido detenido, y todo parece indicar que es el presunto autor de varios incendios forestales en el Parque Natural de l’Albufera. Imagina la escena: un lugar que debería ser un refugio para la naturaleza, convertido en cenizas por la mano de alguien que, a su edad, debería estar protegiendo nuestro entorno y no destruyéndolo.
Un acto irresponsable
Los incendios son más que simples llamas; son gritos desesperados de un ecosistema herido. Y aquí estamos, enfrentándonos a una realidad aterradora donde la irresponsabilidad puede costar miles de vidas vegetales y animales. Las autoridades han hecho lo correcto al actuar con rapidez, pero ¿qué nos dice esto sobre nuestra relación con la naturaleza? Es urgente reflexionar sobre cómo cuidamos nuestro planeta.
En tiempos donde cada árbol cuenta y cada especie está en peligro, acciones como estas deberían hacernos cuestionar qué estamos haciendo mal como sociedad. Nos encontramos ante un dilema: proteger lo que queda o seguir viendo cómo se va todo al traste.

