La llegada de los temporales ha dejado a las playas del sur de Menorca en una situación crítica. Con la temporada turística a la vuelta de la esquina, el panorama no podría ser más preocupante. Estas costas, que cada año atraen a miles de visitantes, han visto como su arena se ha esfumado, llevándose consigo parte de su encanto.
Un futuro incierto para el turismo
Los vecinos están alarmados y no es para menos. ¿Qué va a pasar con nuestras queridas playas? Se preguntan. Este fenómeno no solo afecta al paisaje; también pone en jaque la economía local que depende en gran medida del turismo estival. “Es un desastre”, comenta un residente mientras observa cómo las olas arrastran lo poco que queda de arena hacia el mar.
A medida que nos acercamos a la temporada alta, la preocupación aumenta. Las autoridades locales deben actuar rápido, porque dejar este problema sin resolver sería tirar a la basura toda una temporada llena de oportunidades. La pregunta es: ¿realmente están dispuestos a enfrentarse a esta crisis?
Las voces críticas resuenan entre los habitantes. Muchos claman por soluciones inmediatas y efectivas antes de que sea demasiado tarde. Después de todo, Menorca no solo se trata de paisajes idílicos; se trata también del sustento y la vida diaria de quienes aquí viven.

