En un rincón de Selva, un grupo de vecinos ha decidido no dejar que la historia se convierta en polvo. Gracias a un innovador proyecto participativo, están trabajando para recuperar la memoria del Oratorio de Crist Rey. Pero esto no es solo una cuestión de reconstruir paredes; es un esfuerzo por tejer lazos y crear comunidad.
La memoria colectiva cobra vida
A medida que avanzan las obras, los habitantes sienten que están recuperando algo más que piedras: están reivindicando su historia y su identidad. «No podemos permitir que nuestros recuerdos se tiren a la basura», dice uno de los organizadores, reflejando el sentir de muchos en la localidad. La iniciativa busca involucrar a todos, desde jóvenes hasta ancianos, creando así una memoria compartida que fortalezca el tejido social.
Este proyecto no solo pone en valor el pasado, sino que también abre puertas hacia el futuro. En tiempos donde los monocultivos turísticos amenazan la esencia del lugar, iniciativas como esta nos recuerdan la importancia de cuidar nuestras raíces y nuestra cultura. Porque al final, lo que realmente importa son las historias que llevamos dentro y cómo elegimos contarlas.

