La historia del comité de SFM es, sin duda, un reflejo de la frustración que muchos sentimos cuando los asuntos importantes parecen ir a paso de tortuga. «Hablamos idiomas diferentes», afirman con una mezcla de resignación y desesperación. No se trata solo de palabras; aquí hay vidas y proyectos en juego. La sensación es palpable: el tiempo corre y las decisiones siguen estancadas.
Un contexto complicado
En medio de este caos, otras noticias también agitan la actualidad. Desde Palma, un clan ha sido condenado a penas de hasta cinco años por intentar eliminar a otro grupo rival. Mientras tanto, un profesor está bajo la lupa tras ser investigado por múltiples casos de acoso a menores. En Algaida, un incendio ha dejado a dos personas gravemente heridas y otra más con lesiones leves. Es un escenario complejo donde cada día parece traer nuevos desafíos.
El panorama político no se queda atrás, ya que el Gobierno presume de avances para combatir la saturación turística mientras Vox plantea restricciones curiosas como prohibir el burka en edificios municipales en varios municipios. Sin embargo, hay voces que reclaman más atención hacia nuestras bibliotecas públicas, espacios vitales para la cultura y el conocimiento.
Así estamos, navegando entre noticias preocupantes y debates interminables sobre qué rumbo tomar. En este mar agitado, ¿qué podemos esperar? Lo cierto es que todos tenemos algo que decir y es hora de alzar la voz.

