Las Islas Baleares se enfrentan a una situación alarmante. Con vientos que alcanzan los 90 km/h, Emergencias ha decidido activar la alerta naranja en toda la región. Esta noticia, que nos deja un sabor a preocupación, es un recordatorio de cómo la naturaleza puede desatar su furia de manera inesperada.
La voz del pueblo no se apaga
En medio de esta tormenta, hay historias que resuenan con fuerza. Los vecinos de Son Bordoy están inquietos; su hogar se encuentra en peligro y claman al mundo: ‘No somos pobres, esto es nuestra casa’. Un grito que refleja la lucha y el apego por lo que les pertenece.
A medida que las ráfagas azotan las calles, muchos residentes sienten la necesidad de llevar a sus hijos a la escuela sin temor. La comunidad no quiere sucumbir al miedo; quiere seguir adelante y vivir con normalidad. En estos momentos difíciles, el apoyo mutuo se convierte en su mejor aliado.
No solo el clima está agitado; Mallorca también está viviendo un despertar ciudadano contra diversas injusticias. Desde los reclamos por derechos lingüísticos hasta movilizaciones contra guerras lejanías, este espíritu combativo sigue vivo entre nosotros.
Aunque los vientos puedan ser fuertes, el coraje y la unidad del pueblo son aún más poderosos. La vida continúa y juntos enfrentaremos cualquier tempestad que venga.

