En una mañana llena de determinación, los agricultores de Menorca se dieron cita en el Mercadal. Con sus voces alzadas y pancartas que reflejaban su lucha, reclamaron precios justos por su trabajo y la necesidad urgente de un reconocimiento real a la doble insularidad que padecen. Un clamor que resonó entre los presentes: «Sin agricultores no hay campo, y sin campo no hay Menorca», decía uno de ellos con pasión.
Sosteniendo la tradición frente al monocultivo turístico
A medida que la jornada avanzaba, las preocupaciones eran palpables. Los asistentes denunciaban cómo el monocultivo turístico está arrinconando sus medios de vida. “Nosotros queremos seguir cultivando nuestra tierra, pero necesitamos apoyo”, afirmaba otro agricultor con rostro decidido. La nueva PAC no solo fue objeto de críticas; era un símbolo del desamparo que sienten ante políticas que parecen olvidarse del tejido rural. Su llamado es claro: no más decisiones tomadas desde las oficinas sin escuchar a quienes realmente saben lo que necesita esta isla.

