Este viernes, Palma se convierte en el escenario donde varios expertos juristas van a poner sobre la mesa un tema que nos toca a todos: la protección de los derechos lingüísticos. En tiempos donde parece que lo más fácil es dejarlo todo tirado a la basura, ¿qué mejor momento para reflexionar y actuar?
Un evento necesario para una sociedad diversa
Mientras tanto, la isla también será testigo de otras movilizaciones. Con un ambiente de compromiso por la paz, distintas organizaciones han convocado a la ciudadanía para que salga a las calles. Pero eso no es todo. La crítica no se hace esperar ante las promesas incumplidas del Ayuntamiento respecto al ordenamiento urbanístico. “Las promesas no patrullan”, afirman con razón los cuerpos policiales, quienes piden medidas efectivas.
Aún más inquietante es el eco de las denuncias recientes por discriminación lingüística en Leroy Merlin de Palma, donde un cliente fue dejado sin atención por no hablar español. Un hecho que debería hacernos reflexionar seriamente sobre cómo está evolucionando nuestra convivencia.
Y mientras esto sucede, algunos docentes del IES Joan Alcover están preparando una huelga para dar visibilidad a los problemas estructurales de sus instalaciones. Una vez más, se evidencian las carencias en nuestro sistema educativo.
El PSOE ha propuesto prohibir el alquiler turístico de viviendas unifamiliares y no renovar licencias existentes. El tiempo dirá si esta medida responde a una necesidad real o solo queda en palabras vacías.
Así que este viernes, mientras unos debaten sobre derechos y otros luchan por sus espacios vitales, nosotros debemos decidir cómo queremos que sea nuestro futuro: ¿más inclusivo o solo cómodo para unos pocos? Sin duda, hay mucho por hacer y necesitamos voz y acción.

