En las Balears, la realidad es dura. Muchos de nosotros trabajamos sin descanso, pero parece que eso no es suficiente para llegar a fin de mes. ¿Cómo puede ser que el esfuerzo diario se traduzca en tanta precariedad? El salario digno se sitúa en 2.260 euros mensuales, y sin embargo, aquí estamos, luchando por sobrevivir con sueldos que apenas cubren nuestras necesidades básicas.
Una vida llena de sacrificios
La situación es alarmante; casi 20.000 hogares en nuestra comunidad tienen a todos sus miembros desempleados. No podemos quedarnos callados mientras vemos cómo muchos se ven obligados a aceptar trabajos mal pagados o temporales. Nos hemos acostumbrado a esta precariedad y ya no podemos permitir que esto siga así.
A medida que avanza el tiempo, escuchamos historias desgarradoras de familias enteras viviendo al límite. La tienda del barrio donde siempre hemos comprado ahora apenas da beneficios, pero su propietario sigue ahí, aferrándose a la esperanza de tiempos mejores, incluso cuando todo parece ir en su contra.
No podemos ignorar estas realidades ni mirar hacia otro lado. Las palabras son importantes, pero necesitamos acciones concretas para cambiar este panorama tan desolador. Aquí estamos todos juntos, exigiendo justicia y dignidad laboral porque trabajar no debería significar vivir en la miseria.

