En Manacor, la preocupación crece como una sombra que se cierne sobre el futuro de la salud pública. Más de veinte entidades han levantado la voz para alertar sobre el riesgo real de privatización del paritorio. Una situación que no solo afecta a las futuras madres, sino que pone en juego el bienestar de toda una comunidad.
Voces unidas contra la privatización
La indignación no se hace esperar. “No podemos permitir que nuestra sanidad se convierta en un negocio”, clama uno de los portavoces, reflejando el sentir generalizado entre los ciudadanos. A partir del 16 de febrero, los médicos ya han anunciado una vaga indefinida, y es que nadie puede quedarse callado ante lo que está en juego. La salud no debería ser un artículo en venta.
Las familias están preocupadas, saben que si esto avanza, las consecuencias serán devastadoras. “Nos están tirando a la basura lo más esencial”, dice otro miembro de una asociación local mientras sostiene su pancarta con firmeza. En un mundo donde parece que todo se mide por beneficios económicos, hay quienes luchan por mantener el sentido común y recordar lo verdaderamente importante: cuidar a las personas.

