El pueblo de Santa Eugènia no está dispuesto a quedarse callado. En medio de un ambiente festivo y lleno de color, el colectivo ‘alGAYda’ ha decidido alzar su voz contra un ataque que ha sacudido los cimientos de la comunidad. Este nuevo episodio, donde un banco fue vandalizado con los colores LGTBI, no solo es un ataque a la diversidad, sino también una llamada a la acción.
La Respuesta de la Comunidad
En lugar de desanimarse, los habitantes han respondido con unidad y fuerza. «No vamos a permitir que nos silencien», dice uno de los miembros del colectivo mientras sostiene una bandera multicolor con orgullo. La solidaridad entre vecinos se hace palpable; muchos se acercan para expresar su apoyo y compromiso con la lucha por los derechos LGTBI.
A medida que el sol brilla sobre Santa Eugènia, las voces resuenan más fuerte que nunca: «No podemos dejar que el odio nos divida». Es en estos momentos cuando realmente se ve el espíritu comunitario; todos juntos, sin importar sus diferencias, luchando por lo que consideran justo.
Este incidente no es solo una agresión aislada; refleja una problemática más profunda que afecta a muchas comunidades. Cada acto de violencia hacia la diversidad es un recordatorio de que aún queda mucho camino por recorrer en nuestra sociedad. Sin embargo, como bien dicen los valientes integrantes de ‘alGAYda’, «cada ataque solo fortalece nuestra determinación».

