La tranquilidad del campo en Manacor se ha visto interrumpida por un suceso desgarrador. Tres perros, descontrolados y sin dueño a la vista, han matado a cerca de veinte ovejas en una granja local. Este ataque ha dejado a los ganaderos con el corazón roto y preocupados por la seguridad de sus animales.
Una tragedia que no debería haber ocurrido
Los propietarios de las ovejas no solo enfrentan la pérdida económica, sino también el dolor emocional de ver cómo su trabajo y esfuerzo se desvanecen en cuestión de minutos. “Es devastador”, nos cuenta uno de ellos, visiblemente afectado. “Estos animales son parte de nuestra familia”. Sin duda, este hecho nos hace reflexionar sobre la responsabilidad que implica tener mascotas y la necesidad urgente de controlar su comportamiento.
Mientras tanto, la comunidad observa atenta. ¿Qué medidas se tomarán para evitar que esto vuelva a suceder? La pregunta queda en el aire, junto con el eco del lamento por lo perdido. Es hora de actuar antes de que otra tragedia toque a nuestras puertas.

