El temporal de viento ha dejado su huella en las islas Baleares, y aunque no es la primera vez que enfrentamos estos fenómenos, hoy nos ha sorprendido con más de 80 incidencias, especialmente en Eivissa. Las ráfagas han hecho estragos, arrancando árboles y causando daños a estructuras, como si quisieran recordarnos quién manda aquí.
La comunidad se une ante la adversidad
No hay duda de que los balearicos somos fuertes y sabemos sobreponernos a las adversidades. Y es que mientras algunos lamentan el caos que traen estas tormentas, otros se organizan para ayudar. Los servicios de emergencia han estado a tope, trabajando codo con codo con la comunidad para limpiar los desechos dejados por el viento. Desde Palma hasta Eivissa, todos estamos sintiendo esta sacudida natural que nos recuerda lo vulnerables que podemos ser.
Y aunque el viento haya sido implacable, también hay espacio para la reflexión. ¿Estamos preparados para enfrentar estos fenómenos con una infraestructura adecuada? Nos toca cuestionar si seguimos apostando por un monocultivo turístico o si debemos diversificar nuestra oferta y cuidar nuestro entorno. La cuestión está sobre la mesa y no podemos tirar a la basura esta oportunidad de repensar nuestro futuro.

