En el corazón de Palma, la situación es más que preocupante. Cada día, un número creciente de jóvenes se enfrenta a una barrera casi insuperable: la entrada para acceder a un piso. La realidad es dura y muchos sienten que su sueño de tener un hogar propio se está convirtiendo en una quimera.
Una hipoteca, ¿un futuro o una trampa?
Immaculada Duran lo dejó claro: «Que los jóvenes tengan que hipotecarse para vivir aquí no es solo un problema individual; es una inversión en el territorio». Sin embargo, ¿invertir en algo tan precario merece realmente la pena? La respuesta parece estar en el aire, entre las olas del mar y las luces brillantes de la ciudad.
Aunque esto no es todo. Recientemente, las autoridades desmantelaron una red de prostitución en Palma donde muchas mujeres eran forzadas a trabajar 24 horas al día sin protección alguna. Una sombra oscura que nos recuerda que detrás del glamour turístico hay historias desgarradoras.
Así estamos, atrapados entre promesas vacías y realidades duras. El futuro parece incierto y muchos se preguntan: ¿hasta cuándo seguiremos tirando a la basura nuestras esperanzas por culpa del monocultivo turístico?

