En Manacor, el paritorio se ha convertido en un desierto. La falta de ginecólogos ha llevado a muchas madres a ser derivadas a otros hospitales, y las comadres, esas valientes profesionales que siempre han estado al pie del cañón, ahora se encuentran paradas y sin saber qué hacer. Es indignante ver cómo la salud de nuestras mujeres está en juego por la incompetencia de un sistema que debería protegerlas.
La voz de la comunidad
¿Dónde están las promesas del plan de Salud? Esta es la pregunta que nos hacemos todos. La frustración se siente en el aire; no son solo cifras frías, son vidas reales que dependen de una atención adecuada. La gente clama por soluciones, pero parece que todo lo que recibimos son excusas vacías. “No podemos seguir así”, dice una madre con lágrimas en los ojos mientras espera su turno para recibir atención lejos de casa.
El problema es aún más profundo cuando pensamos en cómo este monocultivo turístico ha dejado desprotegidas nuestras áreas más sensibles. No hay recursos suficientes para atender a quienes realmente lo necesitan. Si seguimos ignorando esta realidad, pronto estaremos tirando a la basura lo poco que queda de nuestro sistema sanitario.

