En un rincón de Mallorca, los agricultores están alzando la voz. Con la llegada del tratado con Mercosur, muchos ven peligrar no solo su trabajo, sino también el futuro del campo balear. Unió de Pagesos ha hecho un llamamiento urgente a los ayuntamientos para que se tomen medidas inmediatas y se defienda lo que es nuestro: la agricultura local.
La situación apremia
«No podemos quedarnos de brazos cruzados», dice uno de los representantes de la organización. La realidad es clara: el monocultivo turístico amenaza nuestra identidad agrícola y, si no actuamos pronto, podríamos estar tirando a la basura años de esfuerzo y dedicación. La comunidad está preocupada por cómo este acuerdo puede abrir las puertas a productos extranjeros que no solo compiten en precio, sino que muchas veces ni cumplen con nuestras normativas.
Las palabras resuenan entre los presentes: «Es hora de que nuestros representantes entiendan que el campo no es solo una cuestión económica; es parte de nuestra cultura y tradición». A medida que avanza la discusión, queda claro que todos debemos involucrarnos. La defensa del campo no solo recae sobre unos pocos, sino sobre cada uno de nosotros como ciudadanos comprometidos.

