En el corazón de Portocolom, un rincón tan querido por muchos, ha surgido una controversia que no deja a nadie indiferente. El GOB, esa organización comprometida con la defensa del medio ambiente, ha alzado la voz y señalado a un restaurante que se ha instalado en parte de nuestro querido Arenal sin el más mínimo respeto por las normas. ¿Es esto lo que queremos para nuestros espacios naturales?
Una lucha por lo nuestro
La situación es alarmante. No solo se trata de un simple desliz administrativo; estamos hablando de una ocupación ilegal que va en contra de lo que muchos de nosotros defendemos: el cuidado y la preservación de nuestras costas. Como comunidad, debemos preguntarnos: ¿dónde quedan nuestros derechos como ciudadanos ante este tipo de abusos?
Y mientras tanto, los pescadores locales y los amantes del mar miran con preocupación cómo su entorno se convierte en un monocultivo turístico donde todo vale. Este tipo de prácticas solo contribuyen a tirar a la basura el esfuerzo colectivo por mantener viva nuestra identidad y cultura.
Es hora de actuar y reivindicar lo nuestro. No podemos quedarnos callados ante esta realidad. La denuncia del GOB debería ser el primer paso hacia una movilización mayor. Porque Portocolom no es solo un destino turístico; es nuestra casa.

