En el entramado político actual, la extrema derecha ha encontrado su camino. Y no es casualidad. Según el periodista Jordi Borràs, «la extrema derecha ha sabido capitalizar el fracaso de la socialdemocracia». Es un análisis que nos invita a reflexionar sobre cómo las divisiones sociales han abierto la puerta a discursos polarizados que, en vez de unir, parecen profundizar las brechas entre nosotros.
¿Qué está pasando en nuestra sociedad?
No podemos ignorar que mientras algunos sectores se llenan la boca hablando de progreso, otros ven cómo sus necesidades quedan tiradas a la basura. En este contexto, movimientos como Vox están ganando terreno y convirtiéndose en una opción atractiva para muchos ciudadanos desilusionados. ¿Por qué? Porque han sabido presentar respuestas claras ante un panorama confuso.
A medida que se acerca el terratrèmol polític, queda claro que no estamos solos en esta lucha por entender lo que está sucediendo en nuestras comunidades. La reciente explosión de Vox pone sobre la mesa cuestiones vitales: ¿quiénes somos realmente y hacia dónde queremos ir? A veces parece que el diálogo se pierde entre promesas vacías y retóricas desgastadas.
Y mientras tanto, los datos son innegables: más de 19 millones de turistas al año llegan a nuestras islas, pero ¿a qué precio? Nos encontramos atrapados entre un monocultivo turístico y una necesidad urgente de diversificar nuestra economía local.
Nuestro futuro depende de cómo respondamos a estos desafíos. Si continuamos ignorando las voces que claman por cambio, corremos el riesgo de quedarnos atrapados en un ciclo interminable de descontento e incertidumbre.

