En un giro inesperado, los maquinistas de Mallorca han decidido no sumarse, al menos por ahora, a la huelga estatal convocada por Semaf. Esta decisión ha dejado a muchos en la comunidad con una mezcla de sorpresa y preocupación. En un momento en que el turismo en las Islas Baleares alcanza cifras récord, con cerca de 19 millones de visitantes, es difícil no preguntarse cómo afectará esto a nuestro día a día.
Un debate candente
Mientras tanto, el panorama balear está lleno de temas candentes que nos invitan a reflexionar. Desde un veleros encallados que reabren el debate sobre fondejos ilegales hasta la inquietante aparición de un cadáver en Cala Agulla. Todo esto parece indicar que estamos en medio de una tormenta política y social.
Las voces críticas también se hacen escuchar: SIAU ha manifestado su descontento por el avance de las oposiciones docentes, argumentando que coincidirán con los exámenes finales y las sesiones de evaluación. Y no podemos olvidar la salida de Carme Gomila del ayuntamiento de Manacor para dirigir Esquerra Republicana a las Islas; otro movimiento más en este tablero político tan convulso.
A medida que observamos esta situación compleja, uno no puede evitar sentir cierta inquietud sobre lo que nos espera. El eco del terratrèmol político causado por Vox resuena entre nosotros, dejando claro que las Balears están lejos de ser un remanso de paz.

