En un rincón vibrante de nuestras islas, más de 90 locales han decidido dar un paso al frente y lucir con orgullo una placa que los identifica como sede oficial de las confrarías de Sant Sebastià. ¿Quién no ha sentido alguna vez el llamado del ambiente festivo que rodea a esta tradición? La comunidad se une en un abrazo colectivo, celebrando lo nuestro.
Un grito a la comunidad
Pero no todo es alegría. Mientras esto sucede, hay voces que se levantan. Por un lado, 70 psicólogos clínicos hacen eco en la necesidad urgente de reformar el sistema sanitario público, exigiendo la nulidad de contrataciones sin especialización. La salud no es juego, y menos en tiempos donde cada detalle cuenta.
A la par, las barcas artesanales están listas para hacer huelga este lunes. Se sienten traicionados por las políticas europeas que amenazan su forma de vida. Es una lucha por el mar y por sus tradiciones; nadie debería permitir que sus raíces sean tiradas a la basura.
A medida que avanzamos, nos topamos con tragedias: un joven perdió la vida en Manacor debido al colapso de un edificio. Esto solo resalta cuán frágil puede ser nuestra existencia y cómo algunas decisiones pueden tener consecuencias devastadoras.
No podemos olvidar los cambios que están afectando al Sant Antoni, ni a aquellos profesionales temerosos por su futuro en Formentera. Con tantos temas pesados sobre la mesa, hay momentos donde necesitamos parar y reflexionar sobre qué tipo de sociedad estamos construyendo juntos.

