En el corazón de Palma, un nuevo escándalo se cierne sobre la Escola Balear d’Administració Pública (EBAP). Un juzgado ha decidido investigar a esta institución por presunta prevaricación administrativa, y no podemos quedarnos callados ante la magnitud de lo que esto implica. ¿Cómo es posible que una entidad encargada de formar a nuestros funcionarios caiga en tales prácticas? Esto nos toca a todos, porque al final del día, somos nosotros los que sufrimos las consecuencias.
Atrapados en una red de irregularidades
Las acusaciones son serias, y el hecho de que se cite al jefe de gabinete de Prohens en este entramado solo añade leña al fuego. Muchos se preguntan si hay algo más detrás de este asunto, como favorecer a familiares en concursos públicos. Además, ¿qué pasa con aquellos que deberían protegernos y actuar con integridad? La desconfianza crece cada día más entre los ciudadanos.
Y mientras tanto, los problemas continúan apilándose. Con las recientes lluvias, las beneïdes y los horabauxes están en riesgo. La situación es crítica; parece que no hay tregua para Palma. En medio de todo esto, cada vez más voces claman por soluciones reales y efectivas.
No olvidemos también el increíble caso del poni Panxo, rescatado sin microchip pero ya famoso por su unión con la Policía local. Una historia entrañable en medio del caos administrativo. Pero volviendo a lo serio: ¿realmente queremos seguir así? Las Islas Baleares merecen una administración limpia y transparente.

