El cielo se oscurece sobre Palma y con él, las esperanzas de muchos. Este sábado, las tradicionales beneïdes y horabauxes, esas costumbres tan arraigadas que celebramos con devoción, están en riesgo por la previsión de lluvias. Es una pena pensar que un evento tan esperado pueda verse empañado por el mal tiempo, ¿verdad?
¿Qué pasará con nuestras tradiciones?
Las calles suelen llenarse de colores y sonrisas, pero esta vez la incertidumbre nos acecha. Mientras algunos preparan sus mejores trajes para la ocasión, otros miran al cielo con preocupación. Las beneïdes no son solo un acto religioso; son parte de nuestra identidad como comunidad.
Aunque ya se han vivido días peores, siempre queda esa inquietud: ¿será suficiente un paraguas para protegernos del chaparrón? La lluvia puede ser caprichosa y a veces parece querer tirar a la basura nuestras ilusiones.
Sin embargo, no todo está perdido. Con fe y un poco de suerte, quizás los pronósticos nos sorprendan a todos. Así que aquí estamos, preparados para vivir nuestro sábado como siempre lo hemos hecho: con pasión y alegría, sin dejar que unas gotas nos frenen.

