La plaza de Ramon Llull en Manacor se convirtió en un auténtico hervidero de energía y alegría con la celebración del Primer Ball dels Dimonis. Este evento no solo llenó el espacio de gente, sino que también encendió los corazones de quienes asistieron, recordándonos lo viva que está nuestra cultura.
Una tradición que une
En esta fiesta, el ritmo contagioso y el ambiente festivo nos hicieron olvidar por un momento las preocupaciones cotidianas. Todos allí, desde los más pequeños hasta los abuelos, disfrutaron al son del baile y el fuego. ¿Quién puede resistirse a esa magia? La conexión entre vecinos era palpable; todos compartiendo risas y bailes, haciendo que Manacor brillara con luz propia.
A medida que se celebra este tipo de eventos, es crucial recordar la importancia de mantener nuestras tradiciones vivas. En un mundo donde a menudo tiramos a la basura lo auténtico por seguir modas pasajeras, eventos como este nos anclan a nuestras raíces. No dejemos que se pierdan.

