Este verano, Formentera se ha visto desbordada. Al menos tres de cada cuatro vehículos que han circulado por sus carreteras eran de turistas. ¿Pero qué significa esto para quienes vivimos aquí? La realidad es que estamos tirando a la basura nuestra tranquilidad en favor de un monocultivo turístico que ahoga nuestras calles y contamina nuestro entorno.
Un futuro incierto para los residentes
A medida que avanzamos hacia 2029, la preocupación crece entre los formenterenses. ¿Cómo vamos a seguir viviendo en un lugar donde los coches ajenos son mayoría? Esta situación nos plantea una pregunta crítica: ¿realmente queremos sacrificar nuestra identidad y calidad de vida por unos pocos días de sol y playa?
La comunidad está cansada, y con razón. Nos sentimos como si el espíritu de la isla se estuviera desvaneciendo bajo las ruedas de esos vehículos alquilados, mientras nosotros tratamos de encontrar un respiro en medio del caos. Es hora de replantearnos cómo queremos gestionar nuestro hogar y protegerlo del asedio turístico.

