La tragedia se ha cebado con un hombre en Eivissa, donde un vehículo que circulaba a toda velocidad lo ha atropellado, dejándolo gravemente herido. Este suceso no es solo una estadística más; detrás de cada accidente hay historias, sueños y familias que sufren.
Una realidad alarmante
Los vecinos de la zona no pueden evitar sentir una mezcla de indignación y tristeza al recordar el ruido del impacto. «Esto no puede seguir así», decía uno de los testigos entre susurros preocupados. Cada vez más, nuestra comunidad se enfrenta a este tipo de situaciones, donde la imprudencia al volante parece ser el pan de cada día.
Este incidente nos recuerda la importancia de vivir en un entorno seguro. La carretera debería ser un lugar donde todos podamos transitar sin miedo, no un campo de batalla donde la velocidad se convierte en protagonista. Es hora de que tomemos conciencia y exijamos cambios reales para proteger a quienes caminan por nuestras calles.

