En un mundo donde todos corremos, es fácil perder de vista lo que realmente importa. Este año, al mirar mis propósitos de año nuevo, me doy cuenta de que no estamos tan bien como quisiéramos. ¿Quién no se ha sentido un poco más desdichado con cada expectativa que se nos impone al llegar el 1 de enero?
La lucha constante por el tiempo
A veces parece que tenemos tiempo para todo, menos para lo esencial: un café con amigos, una charla tranquila o simplemente un momento para nosotros mismos. Esas pequeñas cosas son las que realmente alimentan nuestra alma y nos hacen sentir vivos.
Incluso la Navidad pierde su magia si nos olvidamos del significado detrás de las tradiciones. Al final del día, ¿no deberíamos ser nosotros quienes definimos cómo queremos vivir estas festividades? Quizás sea hora de replantearnos qué significa realmente celebrar y cómo podemos hacerlo sin caer en el monocultivo turístico o en la vorágine consumista.
En este viaje hacia el autocuidado, espero que todos podamos encontrar ese espacio necesario para respirar y reconectar con nosotros mismos. Así que, mientras reflexionamos sobre lo que queremos lograr este año, recordemos también cuidar de nuestro bienestar emocional y mental. ¡Nos lo merecemos!

