La localidad de Manacor ha tomado una decisión que resuena entre los vecinos: prohibir la pirotecnia no autorizada durante las festividades de Sant Antoni. Esta medida, además de ser un alivio para quienes buscan disfrutar de una celebración sin el estruendo habitual, también viene acompañada de un anuncio claro: habrá control policial para asegurar que se cumpla esta nueva normativa.
Un paso hacia el bienestar comunitario
Mientras algunos celebran este cambio, otros se preguntan si es suficiente. Con el aumento del tráfico y los residuos en un territorio tan pequeño como el nuestro, debemos plantearnos hasta dónde queremos llegar con nuestras tradiciones. La reflexión del vecino Jaume Perelló resuena fuerte: “El verdadero reto económico es saber decir basta”. En este sentido, la decisión de Manacor no solo busca proteger nuestros oídos, sino también preservar nuestra esencia comunitaria.
A medida que nos acercamos a estas fiestas, recordemos que cada acción cuenta. Desde la protección del medio ambiente hasta el respeto por las tradiciones locales, todo suma en este camino hacia una celebración más consciente y menos ruidosa. ¡Celebremos con alegría y responsabilidad!

