En un giro inesperado de los acontecimientos, una denuncia en Eivissa ha puesto en jaque a quienes se atreven a compartir información sobre controles policiales. Y es que, avisar a través de Telegram de la presencia de la Guàrdia Civil podría costar caro, con multas que pueden alcanzar los 30.000 euros. ¿Hasta dónde hemos llegado? Parece que la libertad de informar se está viendo amenazada.
Una situación alarmante
La comunidad se siente inquieta. La noticia corre como la pólvora y no son pocos los que se preguntan si realmente esto tiene sentido. A muchos les parece inaudito que alguien pueda ser sancionado por querer proteger a sus vecinos. Las voces críticas no tardan en alzarse; hay quienes defienden que esta acción no es más que un intento de controlar y silenciar a la ciudadanía.
El debate está servido: ¿es informar un delito? En tiempos donde todos tenemos acceso a las redes sociales y donde compartir información puede salvar vidas, parece absurdo ponerle precio al acto de advertir sobre una posible infracción.

