La situación en Cabrera es alarmante. En menos de una década, esta joya del Mediterráneo ha visto como su vida marina se ha ido desvaneciendo. Menos peces, menos algas y, lo que es peor, menos biodiversidad. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
Una llamada a la acción
Los datos son claros: la degradación del entorno marino en Cabrera no solo afecta a los ecosistemas locales, sino que también nos toca a todos. Los expertos advierten que sin un cambio radical en nuestras políticas de conservación, podríamos estar tirando a la basura uno de nuestros mayores patrimonios naturales.
En un momento donde el turismo parece ser el rey y el monocultivo turístico campa a sus anchas, nos encontramos ante un dilema: proteger nuestra rica biodiversidad o continuar por este camino insostenible. La comunidad debe alzar la voz y exigir medidas efectivas para revertir esta tendencia.
Es hora de actuar juntos, porque lo que está en juego es más que un paisaje; es nuestro futuro y el legado que dejaremos a las próximas generaciones.

