En medio del bullicio habitual de las calles de Mallorca, los taxistas han decidido no quedarse callados. Con un sentimiento palpable de preocupación, han hecho un llamado a las autoridades para que se niegue la concesión de 10.000 nuevas licencias VTC. «Esto sería una hecatombe», afirman con firmeza. ¿Y quién puede culparles? En un momento en el que el sector ya está sufriendo, permitir tal cantidad de licencias podría poner en jaque su existencia.
Una batalla por la supervivencia
La realidad es clara: los precios se están disparando y la competencia desleal amenaza con tirar a la basura años de esfuerzo y dedicación. Los taxistas sienten que sus voces deben ser escuchadas, y no sin razón. “Estamos luchando por nuestro trabajo, por nuestras familias”, dice uno de ellos mientras observa cómo cada día más coches VTC invaden las calles.
El clamor es fuerte; muchos residentes temen que esta situación derive en un monocultivo turístico donde todo lo local se pierda ante el empuje imparable del negocio fácil.
A medida que avanza este debate, queda claro que este no es solo un asunto económico, sino una cuestión de identidad para los balearicos. La lucha sigue y nos recuerda que cuando se trata del futuro, todos tenemos algo que decir.

