En las Islas Baleares, el panorama inmobiliario se vuelve cada vez más alarmante. Con un precio medio que no baja de los 4.000 euros por propiedad, la realidad es cruda y directa. ¿Qué va a pasar con nuestros vecinos? ¿Y con nosotros mismos? Este 2026 se presenta como un año decisivo, donde parece que los alquileres seguirán subiendo sin control y, lamentablemente, sin herramientas que frenen esta escalada.
La presión sobre los residentes crece
A medida que avanzamos hacia este nuevo año, la tensión aumenta. Muchos de nosotros vivimos en zonas críticas donde encontrar un hogar asequible se ha vuelto casi misión imposible. Desde Terraferida nos recuerdan que aún hay esperanza: «Una Mallorca más verde y fértil todavía es posible«, pero la pregunta es si estamos dispuestos a luchar por ello.
No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras nuestros pueblos pierden su esencia. Las ayudas del Gobierno parecen insuficientes y no exigen ser ramadero para acceder a subvenciones relacionadas con el campo, lo cual plantea dudas sobre cómo realmente apoyan al sector agrícola.
Baleares necesita soluciones reales para el acceso a la vivienda, no parches temporales que tiren todo esfuerzo al traste. En este contexto caótico también vemos propuestas como la del PP de Sa Pobla, sugiriendo hasta 15 años de empadronamiento para acceder a viviendas sociales del Ibavi. ¿Es esto realmente lo que necesitamos?
Lo cierto es que debemos unir fuerzas y pensar en alternativas concretas para revertir esta situación antes de que sea demasiado tarde.

