Comprar una casa en las Islas Baleares se ha convertido en un auténtico desafío. De hecho, hacerlo aquí puede salirnos por seis veces más que adquirir un hogar en Extremadura. Y es que, mientras muchos sueñan con tener su rincón del paraíso, otros se ven obligados a mirar hacia el interior del país.
Una realidad abrumadora
A medida que nos adentramos en la problemática del mercado inmobiliario balear, no podemos ignorar el impacto social que esto genera. La presión sobre los precios está causando estragos y provocando que muchos tengan que tirar la toalla ante la imposibilidad de acceder a un techo digno. ¿Es justo? Para nada. Mientras tanto, se habla de inversiones y proyectos millonarios como el nuevo puerto de Palma o las promesas turísticas, pero ¿quién piensa en la gente?
Las palabras del diputat de Vox, Jorge Campos, resuenan entre nosotros: «Serán todos al mismo lugar; debemos aprovechar esta oportunidad». Pero ¿oportunidad para quién? Los mallorquines seguimos luchando por recordar nuestra identidad y defender nuestras raíces mientras vemos cómo nuestro hogar se convierte cada vez más en un monocultivo turístico.
No dejemos que esta situación nos desanime. Es hora de alzar la voz y exigir soluciones reales para quienes vivimos aquí. Las Baleares deberían ser sinónimo de calidad de vida para todos sus habitantes, no solo para unos pocos privilegiados.

