En nuestras islas, el sector primario se enfrenta a un dilema que no podemos ignorar. Mientras muchos agricultores y ganaderos sienten que su trabajo se ha convertido en un abandonado recurso, otros luchan por reinventar sus prácticas y adaptarse a los nuevos tiempos. ¿Qué futuro les espera a quienes han cultivado nuestra tierra durante generaciones?
Una realidad que duele
A medida que paseamos por nuestros campos, vemos cómo los cultivos tradicionales están desapareciendo, sustituidos por un monocultivo turístico que nos deja vacíos. ¡Es una pena! Nuestros paisajes se transforman en meros escenarios para turistas mientras las voces de nuestros campesinos son cada vez más apagadas. Como bien dice uno de ellos: “No quiero ver mi tierra convertida en algo que no reconozco”.
La situación es crítica y la comunidad debe reaccionar. No podemos permitir que 25 años de especulación conviertan la posibilidad de tener una casa en las Baleares en un sueño inalcanzable. Es hora de recordar quiénes somos y qué queremos ser, defendiendo tanto nuestra lengua como la esencia de nuestra cultura.

