En una noche que prometía ser tranquila, un incendio desató el caos en un edificio de seis plantas en Sa Coma. 60 vecinos se vieron obligados a dejar sus hogares rápidamente, dejando atrás recuerdos y pertenencias por el temor a las llamas que devoraban el inmueble. Imagínate la escena: familias corriendo con lo puesto, niños asustados y mayores que no sabían si volverían a ver su hogar.
La respuesta de los servicios de emergencia
Afortunadamente, los bomberos llegaron al lugar con rapidez. Con valentía y determinación, lucharon contra el fuego para evitar que se propagara aún más. La comunidad estaba allí, mirando con preocupación cómo sus vecinos enfrentaban esta difícil situación.
No es fácil ver a gente sufrir así; la angustia se respiraba en el aire. Esta tragedia nos recuerda lo frágil que puede ser nuestra seguridad diaria. Los afectados ahora enfrentan la dura tarea de reconstruir sus vidas tras este inesperado desalojo.

