En un giro que ha sorprendido a muchos, el Consell de Mallorca ha decidido ceder a los ayuntamientos la responsabilidad de otorgar las licencias para los parques fotovoltaicos. La razón que alegan es clara: «queremos ahorrar informes». Pero, ¿realmente esto es lo que necesitamos? Al final, son los municipios quienes tendrán que lidiar con esta carga y tomar decisiones cruciales sobre el futuro energético de la isla.
La opinión de la comunidad
Los vecinos no han tardado en manifestar su preocupación. Muchos sienten que este movimiento puede llevar a decisiones rápidas y poco meditadas. «Esto es como tirar a la basura el control sobre cómo queremos que sea nuestro paisaje», comenta un residente visiblemente molesto. La realidad es que esta iniciativa podría ser un paso hacia adelante en la transición ecológica o una trampa disfrazada de eficiencia.
Mientras tanto, otros temas siguen ocupando las primeras páginas: desde el descontento por los altos precios del alquiler hasta la llegada del viento fuerte, todo parece entrelazarse en este complejo entramado social y ambiental que vive Mallorca hoy en día.