El famoso queso Mahón-Menorca, que tanto nos gusta a todos, se enfrenta a un futuro incierto en el mercado estadounidense. Después de haber disfrutado de un año récord, ahora asumen que perderán terreno en ese país, y la verdad es que duele. Este producto emblemático no solo representa una delicia para nuestros paladares, sino que también es un símbolo de nuestra cultura y tradición.
Un golpe duro para los productores locales
Los empresarios del sector están preocupados. “Es frustrante ver cómo decisiones políticas ajenas afectan directamente a nuestro trabajo”, comenta uno de ellos con visible indignación. Y es que no solo hablamos de un simple queso; estamos hablando de miles de horas dedicadas al cuidado y producción, todo tirado a la basura por decisiones tomadas lejos de nuestras costas.
Pero eso no es todo. Los precios de la vivienda también están causando estragos en nuestras islas. Muchos emprendedores lamentan que el costo del alquiler les impide encontrar trabajadores dispuestos a luchar por mantener viva esta tradición quesera. “Si seguimos así, pronto veremos cómo este patrimonio cultural se convierte en un recuerdo lejano”, advierte otro productor.
En medio de todo esto, los vecinos han comenzado a alzar su voz contra las medidas sobre vivienda adoptadas por el Consell. “Día tras día veo cómo Palma se transforma en una ciudad inaccesible para nosotros”, expresa uno con la esperanza puesta en que todavía hay tiempo para cambiar el rumbo. El futuro está lleno de incertidumbres, pero lo que está claro es que necesitamos unir fuerzas para proteger lo nuestro antes de que sea demasiado tarde.