La polémica está servida. Tres procesos selectivos que se están llevando a cabo en Cort están en la diana tras no exigir el conocimiento del catalán como requisito. Es una situación que muchos consideran un auténtico despropósito, y no es para menos. ¿Acaso no deberíamos valorar nuestra lengua? Como bien dice uno de los afectados: “No puedo quedarme callado ante esta injusticia”. Y es que, al final, esto no es solo un tema administrativo; toca la esencia misma de nuestra cultura.
Reacciones y consecuencias
Mientras tanto, la comunidad se agita. En Palma, hay voces que claman contra estas decisiones que ven como un ataque directo a la identidad local. Los vecinos advierten: “Si seguimos así, nuestra ciudad se convertirá en un monocultivo turístico”, donde lo auténtico queda relegado a un segundo plano. La preocupación por la falta de políticas inclusivas y el escaso interés por fomentar nuestra lengua nos lleva a preguntarnos hacia dónde vamos como sociedad.
No podemos ignorar que detrás de cada decisión hay vidas afectadas, familias preocupadas y un futuro incierto. Este debate sobre el uso del catalán no solo afecta al ámbito laboral; se adentra en nuestras casas y nuestras conversaciones diarias. Por eso es vital seguir luchando por lo que somos y defendiendo lo nuestro.