En un giro que ha dejado a muchos con la boca abierta, el Govern Valencià ha decidido no crear líneas educativas en català en aquellas áreas donde el castellano es la lengua predominante. Y es que, a pesar de las múltiples peticiones de las familias que ansían una educación bilingüe, parece que han tirado a la basura esta necesidad legítima. ¿Cómo se explica este desdén por parte de las autoridades?
Una comunidad ignorada
A medida que el debate avanza, los padres y madres se sienten cada vez más frustrados. «Queremos lo mejor para nuestros hijos», exclama una madre que ha sido vocal de la Asociación de Padres del CEIP local. «No pedimos nada extraordinario, solo la oportunidad de educarles en su lengua materna». Sin embargo, el silencio institucional es ensordecedor.
Y aquí estamos, en un momento crucial donde el idioma no debería ser motivo de división. En lugar de avanzar hacia una sociedad más inclusiva y respetuosa con la diversidad lingüística, parece que nos quedamos atascados. La pregunta resuena: ¿por qué no se escucha a quienes realmente viven estas realidades?