La tarde del pasado sábado, más de 200 personas llenaron las calles de Palma con un grito claro y contundente: ¡no más silencio ante la injusticia! Con banderas ondeando y pancartas que clamaban por los derechos del pueblo palestino, la manifestación se convirtió en un símbolo de solidaridad. Los asistentes no solo querían recordar una fecha importante, sino también hacer visible una realidad que muchos prefieren ignorar.
Unidos por una causa
Entre risas y abrazos, se escuchaban frases como «no podemos quedarnos callados mientras otros sufren». Era palpable la emoción en el aire; cada palabra, cada gesto contaba una historia. A medida que avanzaba la marcha, quedó claro que este evento no era solo un acto simbólico, sino un llamado a la acción. La comunidad mallorquina se mostró unida, dejando claro que siempre habrá espacio para apoyar a quienes más lo necesitan.