En medio de una crisis habitacional que parece no tener fin, los ciudadanos de las Islas Baleares se ven obligados a construir chabolas en el campo o mudarse a edificios abandonados. Así lo ha reflejado la prensa alemana, poniendo de relieve un drama que nos toca a todos. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
Una situación insostenible
A medida que avanzamos en 2025, vemos cómo dos empresas compiten por levantar 246 viviendas protegidas en Palma. Pero esto es solo una gota en un mar de problemas. Prácticamente un tercio del mercado inmobiliario de lujo español se concentra aquí, en Mallorca, mientras muchos habitantes luchan por encontrar un techo donde vivir.
No es raro escuchar historias desgarradoras: familias desahuciadas, ocupaciones forzadas y autoridades que parecen mirar hacia otro lado. La Policía Nacional tuvo que intervenir recientemente para desalojar a una familia que había usurpado un hogar en venta en Manacor. ¿Dónde están nuestras prioridades? La indignación crece cuando el Govern decide no adquirir propiedades a bajo precio en Sa Pobla, mientras los precios siguen subiendo.
A esto se suma la polémica decisión del Govern de rotular el nuevo centro de salud de Santa Margalida únicamente en castellano, atribuyéndolo a un “error”. Una falta de sensibilidad hacia nuestra cultura y necesidades que resulta inaceptable.
Con Menorca proyectando 24.000 nuevas plazas turísticas y edificaciones de cuatro plantas, nos preguntamos: ¿hasta cuándo vamos a permitir este monocultivo turístico? Esta política está arruinando nuestro paisaje y nuestro tejido social.
Así estamos: atrapados entre promesas incumplidas y decisiones erróneas. Los ciudadanos merecen más; merecemos un futuro donde no tengamos que vivir así.