En una jugada que ha encendido los ánimos, el GOB, un colectivo que se preocupa por nuestra tierra, ha exigido a las autoridades que se eliminen unas terrazas construidas en las rocas de la Costa de la Calma. Y es que, ¿quién puede entender cómo se permite algo así? Estas estructuras no solo alteran el paisaje natural, sino que también representan un ataque directo a nuestro entorno.
Un llamado a proteger lo nuestro
Nadie quiere ver cómo nuestras costas son transformadas en un mero monocultivo turístico, donde lo único que importa es llenar los bolsillos de unos pocos. La naturaleza debería ser nuestra mayor joya y no un escenario para intereses particulares. “¡Basta ya de seguir tirando a la basura nuestros espacios naturales!”, clama uno de los miembros del GOB, reflejando el sentir de muchos.
A medida que las voces se alzan, está claro que este es solo el comienzo. Los ciudadanos están empezando a darse cuenta del valor real de lo que tenemos y están dispuestos a luchar por su conservación. No podemos permitirnos perder más rincones preciosos, así que es hora de actuar.