El próximo 5 de abril, las calles se llenarán de voces unidas bajo una misma consigna: «Las personas no pueden esperar más». CCOO y UGT, dos sindicatos que han estado al pie del cañón, han decidido sumarse a esta lucha por el derecho a un hogar digno. En tiempos donde los desahucios son pan de cada día y las familias se ven obligadas a dejar su casa por falta de alternativas, esta manifestación se convierte en una oportunidad única para hacer frente a un problema que nos afecta a todos.
La realidad apremia
En Manacor, recientemente hemos sido testigos de cómo la Policía Nacional desalojó a una familia que había ocupado un domicilio en venta. Este tipo de situaciones desgarradoras son solo la punta del iceberg. Por otro lado, en Palma, dos personas fueron detenidas durante el desalojo de un local, lo que nos lleva a preguntarnos: ¿hasta cuándo vamos a permitir que esto siga sucediendo?
Mientras tanto, Menorca no se queda atrás y está prevista la creación de 24.000 nuevas plazas turísticas, junto con casas de cuatro plantas. ¿Es este el modelo que queremos? Es fundamental reflexionar sobre cómo estas decisiones afectan al futuro del campo balear y nuestra comunidad.
No podemos seguir tirando a la basura nuestro patrimonio social en nombre del progreso económico. Las leyes agrarias deben ser una apuesta real por el campo y no solo una excusa para construir más casas. La sociedad balear ha perdido un 65% de su territorio agrícola en los últimos cincuenta años; es hora de actuar antes de que sea demasiado tarde.