La historia de la Cooperativa del Camp Mallorquí y su relación con Mercapalma ha llegado a un punto de no retorno. ¿Y cuál es la razón? Sencillo: están perdiendo dinero. La situación, que ya venía siendo complicada, ha llevado a los responsables a tomar una decisión drástica. Abandonar este mercado no es fácil, pero en el mundo empresarial a veces hay que saber cuándo tirar la toalla.
Un adiós difícil
Imagina lo que significa para ellos dejar atrás años de esfuerzo y dedicación. La cooperativa ha sido un pilar fundamental para muchos productores locales, pero mantener las puertas abiertas cuando las cuentas no cuadran se vuelve insostenible. Como bien dijo uno de sus representantes: “No podemos seguir así, hay que priorizar la viabilidad”.
En definitiva, esta decisión pone de relieve un problema más amplio: el monocultivo turístico y cómo afecta a nuestras economías locales. Al final, nos preguntamos: ¿hasta cuándo vamos a permitir que nuestros recursos se desperdicien? Es hora de replantearse qué queremos realmente para nuestro futuro.