En un acto que ha levantado más de una ceja, el batle de Petra ha decidido instalar una cámara frente a su hogar. ¿La razón? Recibir anónimos y ver cómo algunos vecinos le lanzaban residuos a su puerta. Una situación que no solo incomoda, sino que también refleja la tensión que puede existir en nuestra comunidad.
La historia detrás de la decisión
La medida ha generado reacciones diversas entre los habitantes del pueblo. Algunos apoyan al batle, argumentando que no es justo sufrir este tipo de agresiones. Otros critican la acción, considerándola exagerada o un intento de generar victimismo. Es un debate candente: ¿hasta dónde llega el derecho a la privacidad y la seguridad personal?
Mientras tanto, esta historia nos recuerda que detrás de cada cargo político hay un ser humano que también siente. Y nosotros, como ciudadanos, tenemos el deber de dialogar y encontrar soluciones en lugar de recurrir al deseo de tirar basura como forma de protesta.