En Palma, la lucha por un hogar se ha convertido en un auténtico desafío. La competencia por cada alquiler ha subido como la espuma, ¡un 495% desde antes de la pandemia! Mientras tanto, las voces críticas no se hacen esperar. La Plataforma d’Entitats contra l’Ordenança (In)Cívica está alzando la voz y señalando que esta normativa no hace más que atacar a los más vulnerables. No podemos quedarnos callados ante una situación así.
Una crisis que nos afecta a todos
Los problemas son evidentes y preocupantes: mientras unos pocos siguen sacando rédito del monocultivo turístico, otros luchan día a día para encontrar un lugar donde vivir. Esta situación es insostenible y el Govern parece estar mirando hacia otro lado. Han rechazado incluso las cartas que piden frenar la masificación turística, alegando que “el turismo siempre ha sido parte de la solución de esta tierra”. ¿De verdad creen que seguir ignorando las necesidades de nuestra comunidad es la forma correcta de actuar?
Las Balears están atrapadas en una espiral donde el crecimiento del turismo solo beneficia a unos pocos. La crisis de la vivienda se agrava y nosotros, los ciudadanos de a pie, somos quienes pagamos las consecuencias. Es hora de hacer ruido y reclamar lo que es justo.