Ana Wert, una voz que resuena en el ámbito de la salud visual, ha señalado que cada vez son más los adultos que deciden someterse a una operación para corregir el estrabismo. Este fenómeno no solo refleja un cambio en la percepción de este problema, sino también un avance en la aceptación de las cirugías estéticas y funcionales entre los mayores.
Una decisión valiente
Muchos pueden pensar que estas intervenciones son cosa de niños, pero Wert destaca que «la salud visual es crucial a cualquier edad». Y es cierto; enfrentarse a un quirófano puede dar miedo, pero cada vez más personas están dispuestas a dar ese paso. La búsqueda del bienestar personal se ha convertido en una prioridad y, con ello, muchos ya no quieren vivir con esa incomodidad.
Las estadísticas hablan por sí solas: el interés por corregir el estrabismo ha crecido notablemente. No se trata solo de estética; hay una necesidad real detrás de esta elección. Las personas buscan mejorar su calidad de vida, y esto incluye poder mirar al mundo sin limitaciones ni complejos.